En base a su compromiso numero 50 y como ciudadano de la República Mexicana, exijo que el Presidente Legítimo de México, Andres Manuel Lopez Obrador sea sometido a un refrendo de mandato.
El siguiente texto corresponde a la página oficial del Gobierno Legítimo de México:
Como se hizo en el Distrito Federal, y llevando a cabo las reformas legales necesarias, el Presidente de la República se someterá al principio de la revocación del mandato.
Al cumplirse tres años, se hará una consulta con una sola pregunta: ¿Quieres que continúe en su cargo el Presidente de la República o que se le revoque el mandato?
El pueblo es soberano: así como otorga un mandato, puede retirarlo. El pueblo pone y el pueblo quita.
Reforma Constitucional
para Incorporar la Revocación del Mandato
en el Sistema Presidencial
La revocación es un método democrático que obliga a los representantes electos a someterse al refrendo del mandato que les otorgó el electorado. Consideramos que hacer la reforma constitucional necesaria para incorporar la revocación del mandato en nuestro sistema presidencial, contribuirá a la construcción de una gobernabilidad democrática más eficiente.
En nuestra historia política contemporánea en diversas ocasiones se ha demostrado que el periodo presidencial de seis años puede resultar excesivamente largo. Hoy que tenemos elecciones federales competidas este problema se complica aún más. Ello, en virtud de que la elección intermedia de diputados federales puede dar por resultado que el partido político que postuló al Presidente de la República pierda esta elección y, en consecuencia, se reduzca la capacidad política que requiere el cargo para el cual fue electo tres años antes.
La posibilidad de que el electorado revoque el mandato presidencial una vez que se han cumplido tres años de gobierno, es una reforma que resolvería estas circunstancias. Al establecer esta institución democrática en nuestro sistema político, se reafirmaría el poder electoral como el origen de todos los poderes, los ciudadanos tendrían oportunidad de decidir directamente si prefieren que termine el mandato un presidente interino, nombrado de acuerdo con nuestra constitución por la coalición que domine en el Congreso; o sí el presidente en funciones, no obstante estar en minoría, debe continuar en el cargo. En ambos casos evitaríamos el estancamiento y tendríamos, durante el último trienio, un presidente de la República con respaldo político, capacidad de propuesta y de ejecución.